Geography: |
La vaguada que desde la población de Catí desciende hacia el sur con el nombre de Rambla Morellana, al llegar a la altura de Montegordo toma la denominación de BARRANCO DE VALLTORTA y siguiendo una dirección sur-oeste avanza hacia Cuevas de Vinromá, para desaguar en el Río Segarra. En su recorrido sufre las múltiples inflexiones y revueltas a que la complicada orografía del Maestrazgo le obliga, de donde le viene su nombre (Valltorta equivale a valle torcido, si traducimos su toponimia valenciana). Es una gran barrancada, normalmente seca, que encauza las aguas torrenciales de las lluvias. En algunas zonas de su cauce existen charcas permanentes, conocidas en la región con el nombre de tolls, en las cercanías de las cuales no faltan los yacimientos rupestres: así vemos pinturas en abrigos cercanos a TOLLS ALTS y en TOLLS DEL PUNTAL. Región ésta del Alto Maestrazgo, árida y agrestre, poblada de romeros, aulagas, brezos y palmitos, donde tampoco faltan los cultivos de secano ni las plantaciones de viñas y olivos, substituidos ahora en parte por el más cómodo cultivo del almendro. La tierra en muchos lugares está cubierta por inmensos pedregales y para cultivarla hubo que aliviarla de esta infinidad de pedruscos de todos tamaños, amontonando hileras de piedras -que sirven de separación entre las propiedades- y cuyo espesor sobrepasa normalmente los dos metros por otros tantos de altura. Cientos de casetas agrícolas, llamadas en la región barracas, y construidas también con estas piedras, cuya bóveda está inteligentemente resuelta, dan al paisaje una, si cabe, mayor aridez y ponen una nota de tipismo inolvidable. Todas las estaciones de arte rupestre conocidas hasta la fecha en esta zona de la VALLTORTA se extienden desde la ladera Sur-este del MONTEGORDO hasta la desembocadura de la barrancada de MATAMOROS. La distancia que media entre los abrigos extremos Montegordo y Saltadora es de unos 4'5 Km. en línea recta; unos 9 Km. si seguimos la zigzagueante línea del barranco y mucho mayor si queremos acercarnos a cada uno de ellos. El acceso a los abrigos es singularmente dispar, pues mientras unos quedan a escasa distancia de la carretera (como las Cuevas del Civil o los Abrigos del Cingle de la Ermita), la mayoría se alcanzan luego de un recorrido más o menos largo por pésimos caminos de tractores y con la añadidura final de un paseo a pie por sendas o entre riscos y malezas, por lo que el vehículo tipo todo terreno es necesario para realizar el periplo total, dado lo árido y pedregoso de esta zona montañosa y la cantidad de rodeos necesarios para visitar cada covacha. Exigencia que se hace más patente cuando hay que transportar equipos de relativo peso, como el que a nosotros obligatoriamente nos acompaña siempre. La mayoría de sus yacimientos se sitúan en la vertiente izquierda de la Valltorta, haciéndolo en la derecha solamente CUEVA GRANDE DEL PUNTAL y CINGLE DE TOLLS DEL PUNTAL. Fuera ya del cauce de Valltorta, pero en barrancadas que llevan sus aguas al mismo, se ubican los tres abrigos del CINGLE DE LA ERMITA en el Barranc Fondo y el COVACHO DEL PUNTAL en el Barranco de Matamoros. Los abrigos pintados, como casi todos los levantinos, no son otra cosa que oquedades erosivas labradas al pie de los abruptos cantiles rocosos que coronan el cauce del barranco, o las más de las veces se sitúan a media ladera del mismo. Solamente algunos como CUEVAS DEL CIVIL, CUEVA DE CAVALLS, CUEVA ALTA DE LLIDONER o CUEVA GRANDE DEL PUNTAL son abrigos de cierta amplitud, pero aún en estos casos, su profundidad máxima no excede de los 3 a 5 metros.
El clima de estas zonas es bastante extremo, en verano casi insoportable por exceso de calor dada la orientación de los abrigos y en invierno sus condiciones metereológicas y bajas temperaturas no son las más propicias para trabajo tan sedentario.
Estos ambientes no podemos negar han tenido importancia en la disgregación de las rocas y consiguiente mala conservación de las pinturas, pues los cambios bruscos tienen importancia capital en la longevidad de estos restos prehistóricos.
El Cingle de la Ermita es un imponente acantilado cortado verticalmente que forma la pared izquierda del Barranc Fondo un kilómetro antes de su confluencia con la Valltorta, siendo la cara Nor-este de la gran hoz que aquí forma el barranco.
Sobre la parte media de este cantil se sitúan una serie de abrigos, en tres de los cuales hay pinturas rupestres.
Para llegar a los abrigos I y II hay que descender desde el alto por un desgalgadero de muy pronunciada pendiente, que en su último tramo puede recorrerse gracias al apoyo que brindan unos fuertes arbustos. El punto de partida para el descenso es la carretera de Albocácer-Tirig un kilómetro antes de llegar al vado que atraviesa la Valltorta.
Son dos abrigos que quedan casi colgados y su ascensión desde el cauce del barranco no es posible.
Para visitar el abrigo III no hay otra solución que retroceder de nuevo al alto, recorrer por el mismo unos 200 metros y bajando por la parte Sur-este alcanzar el mismo estrato rocoso del abrigo II. Este descenso no presenta dificultad alguna, pues el cantil desmoronado por la erosión facilita el tránsito. La base rocosa de este abrigo III es suficientemente ancha para trabajar, pero sin descuidar que a nuestras espaldas el corte vertical sobre el barranco es de 25 metros.
Unos 20 metros antes de alcanzar el abrigo III y a una altura de unos 5 metros sobre el mismo hay un pequeño y circular nicho rocoso donde se observa algún otro resto de pintura ya muy perdida. |